BLOG SUJETO Y SOCIEDAD


 Laura Sofía Castro Nieto ID:105329



Emily Esthephania Riaño 

ID :963514


Chelcin Ximena Quintero Cristancho 

ID:841651 


 IMAGINARIO SOCIAL 


Existen dos tipos de imaginarios sociales: por un lado, está el imaginario social efectivo o instituido, al que pertenecen los conjuntos de significaciones que consolidan lo establecido, por ejemplo las tradiciones y costumbres de una sociedad; por otro lado, el imaginario social radical o instituyente, el cual se manifiesta en el hecho histórico y en la constitución de sus universos de significación, como pueden ser las nuevas formas de ver y pensar la realidad, las modas, los cambios, etcétera.

El primero está ya dado de antemano, producido a lo largo de la historia; el segundo es lo nuevo posible. Lo instituido opera desde las significaciones sobre los actos humanos, estableciendo lo permitido y lo prohibido, lo lícito y lo ilícito. Ordena y regula las relaciones y acciones dentro de una sociedad, la mantiene unida y cohesionada.

Lo instituyente, en cambio, opera sobre lo que no está presente. Crea una fisura en el orden establecido, instituido, implica la transformación social. Con el término “radical”, hace énfasis en la capacidad de invención y de creación de la psique. Es lo que permite a esta última producir representaciones, formular lo que no está, ya que la psique humana se caracteriza por la autonomía de la imaginación, en tanto produce un flujo representativo no sometido a un fin determinado. El psiquismo humano está en la base de la capacidad humana del simbolismo, de la posibilidad de crear signos, es decir, hacer posible el lenguaje.




 LENGUAJE Y REALIDAD. 

El lenguaje es el instrumento de descripción y la realidad el objeto de la descripción, dirían algunos. Pero a menudo, reflexionamos sobre el lenguaje mismo para entender y entendernos, haciendo de este un instrumento autorreferencial, donde el objeto es el mismo que el instrumento que usamos para analizarlo y descubrimos que la relación entre ambos es un viaje entre imágenes y símbolos. Más aún, se han creado infinitos métodos de análisis para entender el lenguaje, haciendo de este la realidad en la realidad.

El lenguaje, además, es la base de la narrativa y una realidad codificada sobre la realidad misma. Nuestra identidad e historia son narrativas, a menudo en conflicto entre ellas, y así entramos en un laberinto de espejos, donde la realidad que percibimos es un reflejo en el reflejo, que tenemos que disecar con las herramientas de la lengua. Pensar es una de las formas en que usamos el lenguaje o una de sus funciones y ser es una representación simbólica, que depende en gran medida del lenguaje, como toda forma de reflexión y en estos meandros idiosincráticos a menudo nos perdemos.


En general, la realidad es lo que es o existe de un modo actual u objetivo, por oposición a lo que es una apariencia, una ilusión o una ficción, o a lo que es meramente posible o ideal, o subjetivo. Normalmente, y desde el sentido común, se entiende que lo real es aquello que pertenece al mundo en que vivimos y, por tanto, lo que existe en el espacio-tiempo. Pero la aplicación rigurosa de esta noción espontánea lleva a confundir lo real con lo “independiente” de la mente o con lo material o lo empírico, es decir, aquello que puede ser conocido por los sentidos, con lo que dejarían de tener realidad muchas de las cosas por las que los seres humanos se interesan y hasta luchan. De hecho, lo real debe definirse en consonancia con los presupuestos ontológicos y epistemológicos desde los que se define “ser”, “ente” u “ontológico” o realidad en general, esto es, ha de entenderse desde una teoría determinada, pero sobre todo ha de poder diferenciarse de lo que se considera simple apariencia. 




COOPERACION HUMANA 

Como actitud humana, Id cooperación es una forma noble y constructiva de conducta: mueve al hombre a vivir en armonía con sus semejantes y es una respuesta positiva de la personalidad al medio ambiente. El sentido cooperativo se revela en múltiples manifestaciones de la vida: orgánica, intelectual y social. En las especies elementales y en las desarrolladas e inteligentes, el plan evolutivo establece la cooperación como ley natural, para el perfeccionamiento de las criaturas. Algas,  plantas superiores, el hombre, en toda la escala biológica los seres vivos aportan esfuerzo y energías  por instinto, afectividad o razonamiento a fin de relacionarse, multiplicarse o supervivir. Numerosos órdenes zoológicos y vegetales aparéense y agrupan para procrear, o buscando determinadas metas  y propósitos. El árbol que presta apoyo a la débil planta trepadora y le brinda savia nutricio; el viento conductor de polen; el ave que transporta un grano y lo lleva hasta la tierra; el insecto que fabrica o destruye moradas y el que elaboro mieles; el macho, en fin, que por ineptitud de fecundarse a sí mismo busca la participación de la hembra: todos cumplen el mandato universal de cooperar. la naturaleza duplicó ciertos órganos, previendo quizá una posible falla. Pero hay otro motivo: la ayuda y asistencia mutua de las vísceras. Sin esa interacción, la estructura anatómica y el poder fisiológico serían menos fuertes, y por ello, más vulnerables a la enfermedad y la muerte. 

  

SUJETO  Y EL PODER

El  sujeto ha sido central en la teoría política moderna ya que ha sido utilizada para nombrar la entidad que protagoniza la historia, el ente que ha sido capaz de transformar su entorno para sobrevivir, para vivir, para reproducirse. Como categoría filosófica ha sido definida como centro de la producción del conocimiento, de la ética o del cambio social. 
Así mismo, las categorías de sujeto y razón han sido ejes estructurales del pensamiento político occidental, tanto de aquel que se ubica como mero narrador o descriptor de lo real, como desde la otra orilla, donde se busca ya no sólo describir sino transformar la realidad.
La identidad es la percepción que cada ser humano tiene de sí mismo como unidad particular y distinta del resto de seres humanos, lo que le que permite establecer una distinción entre el “quién soy”  quién es el/la otro/a. La identidad individual entonces se construye a partir de la afirmación de la diferencia y dado que el contenido de esa diferencia puede ser tan variado, se puede pensar que un mismo sujeto puede tener múltiples identidades que pueden ser sucesivas en el tiempo o superponerse y coexistir. 






PATRIARCADO Y SUBJETIVIDAD.

El patriarcado  es un sistema de dominio institucionalizado que mantiene la subordinación e invisibilizarían de las mujeres y todo aquello considerado como ‘femenino’, con respecto a los varones y lo ‘masculino’, creando así una situación de desigualdad estructural basada en la pertenencia a determinado ‘sexo biológico’. Tiene su origen histórico en la familia, cuya jefatura ejerce el padre y se proyecta a todo el orden social. Esta situación se mantiene a través de regímenes, hábitos, costumbres, prácticas cotidianas, ideas, prejuicios, leyes e instituciones sociales, religiosas y políticas que definen y difunden una serie de roles a través de los cuáles se vigila, se apropia y se controla los cuerpos de las mujeres, a quienes no se les permite gozar de una completa igualdad de oportunidades y derechos.

Dado que este sistema de dominación se justifica a través del ‘sexo biológico’, el orden que impone es normalmente percibido como natural y no como una construcción social que puede ser transformada. Por lo tanto, los roles que desde el patriarcado se imponen a las mujeres por el hecho de serlo, suelen ser percibidos como fijos y no intercambiables. La subjetividad es un fenómeno dinámico y en acción, a diferencia de la identidad, y, además, introduce al análisis las vivencias producidas desde la corporalidad, que en el caso de las mujeres marca una manera particular y muy sobre determinada



CAPITALISMO  Y SUBJETIVIDAD 


El capitalismo funciona articulado con un discurso sobre la libertad de elección y la autonomía individual que, finalmente, nos hace menos libres y más incapaces de transformar lo que ya está naturalizado como el único horizonte de lo posible, el del propio capitalismo. En la primera parte de este trabajo analizamos el capitalismo como modo de subjetivación. En la segunda parte analizamos el papel relevante del ideal de sujeto autónomo y de la libertad de elección como fetiches que permiten nuestro sometimiento voluntario. Por último, en la tercera parte, resumimos los argumentos principales de nuestro análisis para proponer algunas condiciones sobre el sujeto, los vínculos y la libertad para una práctica política capaz de sustraerse a lo que ya hay. 


 





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