BLOG SUJETO Y SOCIEDAD
Laura Sofía Castro Nieto ID:105329
Emily Esthephania Riaño
ID :963514
Chelcin Ximena Quintero Cristancho
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IMAGINARIO SOCIAL
Existen dos tipos de imaginarios sociales: por un lado, está el imaginario social efectivo o instituido, al que pertenecen los conjuntos de significaciones que consolidan lo establecido, por ejemplo las tradiciones y costumbres de una sociedad; por otro lado, el imaginario social radical o instituyente, el cual se manifiesta en el hecho histórico y en la constitución de sus universos de significación, como pueden ser las nuevas formas de ver y pensar la realidad, las modas, los cambios, etcétera.
El primero está ya dado de antemano, producido a lo largo de la historia; el segundo es lo nuevo posible. Lo instituido opera desde las significaciones sobre los actos humanos, estableciendo lo permitido y lo prohibido, lo lícito y lo ilícito. Ordena y regula las relaciones y acciones dentro de una sociedad, la mantiene unida y cohesionada.
Lo instituyente, en cambio, opera sobre lo que no está presente. Crea una fisura en el orden establecido, instituido, implica la transformación social. Con el término “radical”, hace énfasis en la capacidad de invención y de creación de la psique. Es lo que permite a esta última producir representaciones, formular lo que no está, ya que la psique humana se caracteriza por la autonomía de la imaginación, en tanto produce un flujo representativo no sometido a un fin determinado. El psiquismo humano está en la base de la capacidad humana del simbolismo, de la posibilidad de crear signos, es decir, hacer posible el lenguaje.
COOPERACION HUMANA
Como actitud humana, Id cooperación es una forma noble y constructiva de conducta: mueve al hombre a vivir en armonía con sus semejantes y es una respuesta positiva de la personalidad al medio ambiente. El sentido cooperativo se revela en múltiples manifestaciones de la vida: orgánica, intelectual y social. En las especies elementales y en las desarrolladas e inteligentes, el plan evolutivo establece la cooperación como ley natural, para el perfeccionamiento de las criaturas. Algas, plantas superiores, el hombre, en toda la escala biológica los seres vivos aportan esfuerzo y energías por instinto, afectividad o razonamiento a fin de relacionarse, multiplicarse o supervivir. Numerosos órdenes zoológicos y vegetales aparéense y agrupan para procrear, o buscando determinadas metas y propósitos. El árbol que presta apoyo a la débil planta trepadora y le brinda savia nutricio; el viento conductor de polen; el ave que transporta un grano y lo lleva hasta la tierra; el insecto que fabrica o destruye moradas y el que elaboro mieles; el macho, en fin, que por ineptitud de fecundarse a sí mismo busca la participación de la hembra: todos cumplen el mandato universal de cooperar. la naturaleza duplicó ciertos órganos, previendo quizá una posible falla. Pero hay otro motivo: la ayuda y asistencia mutua de las vísceras. Sin esa interacción, la estructura anatómica y el poder fisiológico serían menos fuertes, y por ello, más vulnerables a la enfermedad y la muerte.
El patriarcado es un sistema de dominio institucionalizado que mantiene la subordinación e invisibilizarían de las mujeres y todo aquello considerado como ‘femenino’, con respecto a los varones y lo ‘masculino’, creando así una situación de desigualdad estructural basada en la pertenencia a determinado ‘sexo biológico’. Tiene su origen histórico en la familia, cuya jefatura ejerce el padre y se proyecta a todo el orden social. Esta situación se mantiene a través de regímenes, hábitos, costumbres, prácticas cotidianas, ideas, prejuicios, leyes e instituciones sociales, religiosas y políticas que definen y difunden una serie de roles a través de los cuáles se vigila, se apropia y se controla los cuerpos de las mujeres, a quienes no se les permite gozar de una completa igualdad de oportunidades y derechos.
Dado que este sistema de dominación se justifica a través del ‘sexo biológico’, el orden que impone es normalmente percibido como natural y no como una construcción social que puede ser transformada. Por lo tanto, los roles que desde el patriarcado se imponen a las mujeres por el hecho de serlo, suelen ser percibidos como fijos y no intercambiables. La subjetividad es un fenómeno dinámico y en acción, a diferencia de la identidad, y, además, introduce al análisis las vivencias producidas desde la corporalidad, que en el caso de las mujeres marca una manera particular y muy sobre determinada
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